sábado, 17 de noviembre de 2007

Historia de la República Dominicana


En 1916 y hasta 1924, tropas de la infantería norteamericana ocuparon el territorio nacional, amargo período en el que valientes grupos de dominicanos conocidos como gavilleros, mantuvieron una resistencia al estilo de guerrillas.

Al momento de su partida, los estadounidenses dejaron organizada una "Guardia Nacional", especie de ejército local. En 1930, Rafael Leonidas Trujillo Molina, un oficial de dicha Guardia Nacional dió un golpe de Estado al Presidente Horacio Vázquez y se autoproclamó Presidente de la República. Este oficial pasó a autoproclamarse más tarde "Generalísimo" y mantuvo una dictadura sobre el país por 31 años hasta su asesinato en 1961.

Luego de un período de inestabilidad, se hicieron elecciones y el Profesor Juan Bosch fue electo Presidente Constitucional de la República, asumiendo el puesto en febrero de 1963, pero siendo derrocado en apenas unos meses en septiembre por un golpe de estado orquestado por los militares y apoyado por la iglesia y los Estados Unidos, a quienes no agradaban las ideas izquierdistas del profesor Bosch.

Pero el pueblo se lanzó a las calles contra los militares en una guerra civil proclamando el regreso a la constitución y la reposición del Presidente Juan Bosch. Los Estados Unidos invadieron nuevamente el país en 1965 justificando una misión de paz ante el pedido de los militares. Su condición para abandonar el país fue la celebración de nuevas elecciones, las cuales fueron ganadas (ante la sospecha y suspicacia de manipulación de muchos) por el Doctor Joaquín Balaguer, antigua mano derecha del dictador Trujillo y de la simpatía de los sectores conservadores.

Desde 1966, la República Dominicana disfruta de una democracia estable, aunque con frecuencia amenazada, con elecciones cada cuatro años que sus ciudadanos viven plenamente y defienden con verdadero sentimiento democrático y libertario.

Balaguer ganó las dos elecciones presidenciales siguientes, extendiéndose su mandato presidencial por 12 años hasta su derrota en 1978 ante Antonio Guzmán, candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), partido del cual Juan Bosch se había separado años antes, pero que mantenía una tradición de oposición y cambio. El presidente Guzmán se suicidó 40 días antes de entregar el poder en 1982 a Salvador Jorge Blanco, el candidato ganador de su propio partido y presidente de la República del 1982 al 1986.

Irónicamente, Joaquín Balaguer, viejo caudillo, odiado por muchos y venerado por otros, ganó las elecciones de 1986, 1990 y 1994 como candidato del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Pero las acusaciones de fraude en 1994, en las que la victoria era por apenas unos 10,000 votos sobre un total de mas un millón de votos, llevaron a una negociación y nuevas elecciones en las que Joaquín Balaguer se abstendría de participar en el 1996. En estas elecciones, resultó ganador el joven de 44 años Leonel Fernández, candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), partido fundado por Juan Bosch al separarse del PRD. Astutamente, Balaguer manifestó pública pero ambiguamente en campaña su apoyo al candidato del PLD y no al candidato de su propio partido, Jacinto Peynado, quien una vez le acompañó como VicePresidente. Se dice que a cambio de impunidad o protección política.

Leonel Fernández entregó el poder Hipólito Mejía, candidato del PRD ganador de las elecciones del año 2000, quien a su vez volvió a entregar la Presidencia a Leonel Fernández al ganar éste nuevamente las elecciones en el 2004.

Historia de Surinam


En 1922, Surinam se volvió parte integrante del territorio de los Paises Bajos, pero una nueva Constitución adoptada en 1954 le confirió una gran autonomía en el seno del reino.

El 25 de noviembre de 1975, el Parlemento holandés decidió acordar la independencia a Surinam, dotado de una constitución de tipo parlamentaria, y Henck Arron, hombre político de origen criollo, fue entonces el Primer Ministro. Una centena de miles de habitantes decidieron sin embargo conservar la nacionalidad holandesa y emigraron hacia los Paises Bajos.

En febrero de 1980, Arron fue derrocado por un golpe de estado militar y el coronel Bouterse se instaló a la cabeza del país. Puso fin al régimen democrático y gobernó por decreto en tanto que comandante en jefe del ejército y presidente del centro político.

Sin embargo, la agitación social ganó a la población y la guerilla estalló en 1986, provocando una desestabilización de la economía nacional. El proceso de democratización fue simbolizado con la instauración de una nueva constitución, aprobada en 1987, que restauró un gobierno civil y organizó elecciones parlamentarias.

En enero de 1988, Ramsewak Shankar fue elegido presidente por la Asamblea Nacional, y Arron devino vicepresidente. Pero Bouterse continuó teniendo las riendas del poder y derrocó el gobierno de Shankar en diciembre de 1990.
Nuevas elecciones legislativas tuvieron lugar en mayo de 1991 y en septiembre del mismo año, Ronald Venetiaan devino presidente e impulsó al país hacia la firma de un acuerdo de paz con los rebeldes.

Historia de Uruguay


La República Oriental (Uruguay) fue instaurada y una nueva Constitución fue proclamada en 1830. Pero la independencia del país fue rápidamente seguida de tensiones que terminaron en una guerra civil. Esta se cristalizó alrededor de partidarios del presidente Manuel Oribe y del primer presidente del país, Fructuoso Rivera; los primeros, conservadores, eran llamados "blancos", y los segundos, liberales, "colorados", en razón del color de sus respectivas banderas. La "gran guerra" entre los dos partidos estalló en 1839 y se prolongó hasta 1851. Seguido a este conglicto interno, Uruguay, aliado a Brasil y Argentina, participaba en una guerra contra Paraguay, a partir de 1865 y hasta 1870.

De 1865 a 1958, fueron los liberales que conservaron el poder en Uruguay. Uno de sus dirigentes, José Batlle y Ordóñez, marcó la historia del país. Durante su presidencia, entre 1903 y 1915, instauró un régimen democrático colegiado y fueron puestas en marcha reformas tendientes a promover el progreso económico y social del país. Uruguay se volvió pronto conocida como una de las naciones más progresistas de América del Sur.

Los años '50 vieron la victoria de Andrés Martínez Trueba, del Partido Colorado. En 1952, una enmienda constitucional abolió el cargo de presidente y transfirió el poder ejecutivo al Consejo Nacional, un gobierno colegiado de nueve miembros.

En 1958, después de 93 años de gobierno colorado, el Partido blanco ganó las elecciones con una aplastante mayoría. El nuevo gobierno impulsa reformas económicas; sin embargo, debió hacer frente a la agitación popular y a problemas sociales.

Los blancos permanecieron en el poder hasta 1966. Este año, los dos partidos se pusieron de acuerdo para sostener una medida tendiente a restablecer el sistema presidencial, la cual fue aprobada por referendum, en noviembre. Esta nueva constitución entró en vigor en febrero de 1967. Al mismo tiempo, las elecciones generales fueron ganadas por los colorados y el general Oscar Daniel Gestido fue elegido presidente. A la muerte de Gestido, el vicepresidente Jorge Pacheco Areco le sucedió y emprendió una política anti-inflacionista. Pero la situación económica permanecía crítica; provocó una gran agitación y una organización de guerrilleros llamados los "Tupamaros" intensificó sus ofensivas, en vistas de derrocar el gobierno.

En la elección del 28 de noviembre de 1971, el candidato colorado, Juan María Bordaberry, ganó la presidencia. Sin embargo, el país era presa de una escalada de violencia, que culminó en abril de 1972, con enfrentamientos entre los Tupamaros y el ejército. El Congreso declaró entonces el estado de sitio y suspendió las garantías constitucionales. Además, a lo largo de todo el año, las huelgas se multiplicaron, en reacción a la política económica y social rigurosa llevada por el gobierno. La inflación aumentó y la moneda fue devaluada varias veces.

Bordaberry fue destituido en junio de 1976. Aparicio Méndez fue entonces elegido para la presidencia por un nuevo Consejo de la Nación, compuesto por 25 civiles y 21 oficiales militares. Las primeras decisiones gubernamentales se orientaron hacia un endurecimiento del poder: privación de derechos políticos y encarcelamientos arbitrarios; las violaciones a los derechos humanos por el ejército fueron endémicas. Además, el poder militar intentó instituir una nueva constitución, sometida a un referendum en noviembre de 1980, pero fue rechazada. El 1 de septiembre de 1981, el general Gregorio Álvarez fue instalado en la presidencia de la República, pero chocó con la difícil situación interior.

Progresivamente, los diversos partidos políticos fueron legalizados y se desarrolló una nueva elección presidencial. Ella resultó en la victoria de Julio María Sanguinetti, miembro del Partido colorado, quien entró en funciones el 1 de marzo de 1985. Una ley de amnistía, cubriendo todos los miembros del ejército acusados de violaciones a los derechos humanos entre 1973 y 1985, fue votada en diciembre de 1986 y confirmada por referendum, en abril de 1989. En noviembre del mismo año, Luis Alberto Lacalle del Partido Nacional (o Partido Blanco) fue elegido presidente.

La elección de noviembre de 1994 vio de nuevo la victoria de Julio María Sanguinetti, del Partido colorado. Este se lanzó a una reforma del Estado e intentó volver al país competitivo, en particular frente a sus socios del Mercosur, al cual Uruguay había adherido en el mes de marzo de 1991.

Historia de Venezuela


En 1902, éste se opuso a Gran Bretaña y Alemania, quienes bloquearon los puertos venezolanos debido a deudas no reembolsadas por el estado venezolano. El conflicto fue arreglado por el tribunal de La Haya, quien resuelve en favor de los europeos en 1904; en julio de 1907, Venezuela había pagado sus obligaciones.

El año siguiente, Castro fue depuesto por el general Juan Vicente Gómez, quien conservó el poder de 1908 a 1935. Bajo su régimen comenzó la explotación de los yacimientos de petróleo, descubiertos en 1840, y que favorecieron el desarrollo económico del país.

En 1945, después del derrocamiento de la dictadura del general Medina Angarita, Rómulo Betancourt, del partido de la Acción Democrática (AD), llegó a ser presidente de Venezuela e instauró un proceso democrático. Una nueva constitución, promulgada en 1947, instituyó el sufragio universal por voto secreto. Más tarde ese mismo año, después de la primera elección democrática de Venezuela, el escritor Rómulo Gallegos fue elegido presidente; pero fue derrocado por una revuelta del ejército.

En 1953, Pérez Jiménez dirigió el país instaurando una nueva dictadura. El 11 de abril de 1953, después de tres meses de deliberación, la Asamblea constituyente dio su aprobación final a una nueva constitución, que fue promulgada el 15 de abril. El país, que era llamado oficialmente Estados Unidos de Venezuela desde 1864, tomó entonces el nombre de República de Venezuela.

En enero de 1958, Pérez Jiménez fue derrocado y reemplazado por el antiguo presidente Betancourt, miembro de la AD, quien llevó una política de reformas y de modernización de la agricultura y del sector industrial. Pero debió hacer frente a un malestar social que provocó revueltas durante todo el año 1961. Estas eran fomentadas a la vez por la oposición de extrema derecha y los revolucionarios cubanos. En 1964, otro miembro de la AD, Raúl Leoni, sucedió a Betancourt. No disponiendo de la mayoría en el Congreso, formó un gobierno de coalisión.

En diciembre de 1968, Rafael Caldera Rodríguez, el líder del COPEI (Partido social-cristiano), logra una estrecha victoria electoral sobre Leoni y se instaló a la cabeza del país en marzo de 1969.

Venezuela adhirió a la OPEP en 1960 y, en 1973, se unió al Pacto andino en pleno crecimiento.

En 1974, el poder retornó a la AD, con Carlos Andrés Pérez. Este intentó mejorar las relaciones con los paises vecinos a Venezuela pero siguió una línea cada vez más independiente frente a los Estados Unidos. El expresó abiertamente su hostilidad hacia la dictadura de Chile y reanudó las relaciones diplomáticas con Cuba. Finalmente, su programa económico se caracterizó por la nacionalización de la industria del hierro y el acero, en 1975 y de la industria petrolera, en 1976.

La alternancia entre la AD y los demócrata-cristianos del COPEI permitió una división del poder entre los dos grandes partidos. Así, la elección de 1978 fue ganada por el COPEI y su candidato a la presidencia, Luis Herrera Campins.

Los años '80 se caracterizaron por una crisis económica y el retorno de la AD al poder: Jaime Lusinchi (1984-1989) y de nuevo Carlos Andrés Pérez. En febrero de 1989, el aumento brutal de los precios al consumidor en el cuadro del programa de austeridad y medidas de rigor desencadenó vivas protestas en Caracas. Este descontento popular continuo frente a la política del gobierno se concretó con abstenciones masivas en las elecciones locales de 1989.

En 1992, fueron aplastadas dos tentativas de golpe de estado, pero el poder quedó debilitado. Pérez fue suspendido en sus funciones en mayo de 1993, después de que el Senado decidiera hacerlo pasar a juicio por desvío y abuso de fondos públicos.

En diciembre de 1993, Rafael Caldera fue nuevamente elegido como presidente del país. Caldera suspendió las garantías constitucionales, con el objeto de contener la crisis económica y poner fin a la agitación social.

HISTORIA DE AMÉRICA LATINA


Desde México a Argentina, los países latinoamericanos forman una comunidad de naciones, hermanadas en muchos casos por un mismo idioma, el español, unas tradiciones culturales comunes y una evolución histórica a menudo convergente. Pero mas allá del idioma, la historia ha forjado un destino común incluso para aquellas áreas que, como Brasil y las Antillas francófonas, hablan lenguas latinas distintas del español.

Esta unidad, todavía por cristalizar, no constituye, sin embargo, un bloque cohesionado por un proyecto común. La diversidad geográfica, resaltada por la dificultad de las comunicaciones, la pluralidad étnica y la fuerza de los particularismos, acentuada en muchas ocasiones por la intromisión interesada de potencias ajenas al área, explican el fracaso del ideal bolivariano de unión en pie de igualdad de todos los pueblos latinoamericanos.

A la luz de la experiencia de los pueblos mucho más antiguos, el panamericanismo no es un sueño imposible. Los intentos de fraguar la unidad latinoamericana se han sucedido desde la guerra de independencia. Al ya mencionado proyecto bolivariano de confederación, presente en la mente de amplio sectores sociales a lo largo del siglo XIX, se han sumado realizaciones más modestas pero efectivas. La Unión Panamericana se construyó en 1910 y el Acta de Chapultepec, firmada en 1945, representó el primer compromiso interamericano de defender la mutua independencia, a la que cabe añadir la Declaración de Cartagena (1982), por la que los 18 países firmantes renunciaban al uso de la fuerza para solucionar sus diferencias. La creación de la Organización de Estados Americanos en 1948 y del parlamento Latinoamericano, junto con la formación de bloques regionales como el Pacto Andino (1969), representaron hitos importantes en la plasmación de la unidad.

La generalización de las formas democráticas en todo el continente, la voluntad de afrontar conjuntamente el problema de la colosal deuda externa y la solidaridad continental son señales inequívocas de que Latinoamérica ha de ser dueña de su futuro.